¿Medioambiente, Ahorro, Inversión, Anarquía?

¿Cómo podríamos compatibilizar esos conceptos? Quizás la pregunta debería ser ¿Cómo podríamos tener sostenibilidad económica bajo anarquía?

Los tres primeros conceptos del título de este artículo son y fueron practicados de manera eficiente en el pasado. Bolivia fue considerada como el primer país del mundo en contar con el mayor número de hectáreas de bosques naturales manejados sosteniblemente. Fuimos el ejemplo de lo posible, donde comunidades indígenas, cuartoneros y empresarios privados participaron hasta lograrlo. Cuando el proyecto BOLFOR de USAID/Bolivia comenzó sus actividades, las estadísticas mostraban que solo maderas “preciosas” eran utilizadas y en su paso, hasta una hectárea y media de bosque era destrozada por tronca de mara encontrada. Se pudo comprobar que los cuartoneros utilizando sus sierras eléctricas manuales obtenían solo el 30% de madera al cortar sus troncas. Los productos que salían para la venta en mercados internacionales eran básicos y solo competían porque usaban maderas preciosas, siendo cada ves menor el volumen ofertable.

Tomó su tiempo el hacer entender el beneficio del manejo de bosque, el mostrar que habían muchísimas otras especies que manejadas apropiadamente eran una buena fuente de ingreso. La preservación de la biodiversidad puede ser entendida como el ahorro de un país. La inversión radica en poder manejar una concesión forestal, un territorio indígena, una Asociación Social del Lugar (ASL) y hasta las áreas de influencia contiguas a los parques nacionales de manera sostenible. Bajo un manejo sostenible, toma por lo menos 20 años el pasar de una cuadrícula de bosque y volver a ella. El diámetro de los arboles ya se considera apropiado para su explotación, en eso básicamente radica el manejo.

La pregunta que queda es ¿cómo se puede invertir en plazos de 20 años? Y la respuesta es MUY simple, con la confianza de que la seguridad jurídica estará presente para hacerlo posible. Así como con un control adecuado para prevenir incursiones ilegales a tiempo. Evitando así, la quema de bosque. Lo cual ocurre nuevamente, en su objetivo de implantar el “pseudo desarrollo” que usualmente pasa por plantar arroz y luego otro producto. Podemos afirmar que en los últimos diez años, este otro producto no fue sino la coca, que ofrece un producto más rentable, por razones obvias. En todo caso una actividad económica ilegal, que fomenta la corrupción, depreda inexorablemente el medio ambiente porque lo sobre-explota hasta llegar al límite en el cual este no puede reponerse.

A momento de buscar datos sobre este tema, visité las páginas web de la FAO, del WRI (instituto de recursos mundiales) y del BID. Lamenté comprobar que la mayoría de los datos disponibles son hasta el 2005 en el mejor de los casos. Por otro lado, la desaparición de la Superintendencia Forestal también limita el acceso a datos confiables.

La relación ahorro = inversión para el caso de nuestros bosques seria entendida como el manejo sostenible de ellos para recibir sus beneficios. Bolivia debería continuar cuidando sus bosques, protegiendo sus parques nacionales, evitando el corte ilegal de especies que aún están en desarrollo. En suma, estaríamos invirtiendo a largo plazo.

Los ejemplos de avasallamiento, ocupación ilegal y perdida de certificación internacional forestal han sido posibles únicamente debido a la anarquía imperante. La generación excesiva de expectativas de lucro inmediato por los diversos grupos ha dado lugar al abandono de prácticas sostenibles de manejo del bosque. La incertidumbre respecto a la propiedad de la tierra y cumplimiento de las concesiones ha producido caos y ahora la perdida de bosques es igual o mayor a los años ochentas o antes. Por si esto fuera poco, estas señales no hacen más que desincentivar contratos a largo plazo con mercados que reconocen y pagan muy bien por la certificación verde. A fines de los noventas, recuerdo haber visitado una empresa aquí en Santa Cruz, donde los hornos de secado de la madera eran controlados físicamente desde su mercado italiano; los requisitos eran exigentes y nuestro manejo era apropiado.

La reciente aprobación de la construcción que parte al TIPNIS por la mitad, es la peor señal para la preservación del medio ambiente. Los grupos indígenas del Isiboro-Secure han amenazado hasta de usar sus arcos y flechas para evitar el ingreso de colonos ilegales, quienes en su mayoría intentaron desde los ochentas en incursionar en esa área protegida para plantar mas cocales. Este camino si bien cuenta con el financiamiento brasilero, fue denominado por el ex candidato presidencial José Serra, como la “rodovia del narcotráfico.” En suma, acciones como esta, solo tienden a reducir nuestro ahorro natural. La vida salvaje que habita en nuestros bosques ofrece un tremendo potencial para nuestros futuros ciudadanos. La anarquía en la práctica solo tiende a depredar aún más nuestros recursos naturales.

Sin ahorro no puede haber inversión, sin bosques no puede haber progreso.

Entonces en este mundo imperfecto, debemos aclarar nuevamente nuestras prioridades y bases de entendimiento. El cómo definimos el manejo de nuestros recursos del bosque, será importante para alcanzar la sostenibilidad del mismo. Todos los actores involucrados -dueños (público, privado, comunidades locales, compañías), concesionarios, locatarios, gobiernos locales o regionales, administraciones forestales, organizaciones conservacionistas no gubernamentales, cooperativas, hombres, mujeres, jóvenes y viejos- deberán coincidir en lo que entendemos por manejo forestal sostenible y de sus implicaciones para la conservación, desarrollo, protección y producción. El siguiente paso seria el de tratar de implementar un mismo concepto en todas las áreas maderables, así como en aquellas a ser creadas o reforestadas, de manera que se pueda evitar una sobre especialización. Esto incluye también aquellos bosques no manejados, con acceso restringido a todos o casi todos los habitantes del país. O en aquellas áreas donde los bosques por ley están protegidos o por su impenetrabilidad natural.

Todo lo anterior será posible cuando: a) exista voluntad política, b) ingresos suficientes para aumentar el ahorro, c) incentivo a la inversión nacional o extranjera y d) un país libre de anarquía.

Acerca de David J. Lozano

Economista ambiental con experiencia en alta gerencia para proyectos/programas de desarrollo sostenible y RSE.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Cultureness's

A taste of the Middle East with a pinch of picante