Cuanto entendemos por Crecimiento Verde?

Comencemos por utilizar la definición de la OECD (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico – www.oecd.org). Del documento “Hacia el Crecimiento Verde”:

  • El crecimiento verde significa propiciar el crecimiento y el desarrollo económicos y a la vez asegurar que los bienes naturales continúen proporcionando los recursos y los servicios ambientales de los cuales depende nuestro bienestar. Para lograrlo debe catalizar la inversión y la innovación que apuntalen el crecimiento sostenido y abran nuevas oportunidades económicas.
  • Regresar a hacer las cosas como siempre sería poco aconsejable e insostenible a fin de cuentas, ya que implicaría riesgos que podrían imponer costos humanos y restricciones sobre el crecimiento y el desarrollo económicos. Podría dar como resultado una mayor escasez de agua, agotamiento de recursos, contaminación del aire y del agua, cambio climático y una pérdida de biodiversidad que sería irreversible; de ahí la necesidad de contar con estrategias para lograr un crecimiento más verde.

Si tomamos el segundo punto, veremos que algunas políticas que tiendan a retroceder en el tiempo, pueden ser mas perjudiciales que beneficiosas. Considero que no es inteligente reinventar la pólvora y al mismo tiempo negar las innovaciones tecnológicas, así vengan de países capitalistas o industrializados. Bolivia puede contar con ambas y el desafío consiste en asumir aquellas que son exitosas, practicas y dieron buen resultado en otros países. Por ultimo, la economía no debe estar sujeta a intereses políticos de turno.

El crecimiento verde tiene el potencial de abordar desafíos económicos y ambientales, así como de abrir nuevas fuentes de crecimiento mediante los canales siguientes:

Productividad. Incentivos para una mayor eficiencia en el uso de los recursos y bienes naturales: aumento de la productividad, reducción de los residuos y el consumo de energía, así como la disponibilidad de los recursos para un uso con el valor más alto. En Bolivia debe levantarse las restricciones a las exportaciones para permitir la competitividad de nuestros productos en los mercados internacionales.

Innovación. Oportunidades para la innovación, estimuladas por las políticas y las condiciones de un marco de referencia que den paso a nuevas maneras de abordar los problemas ambientales.

Nuevos mercados. Creación de nuevos mercados al estimular la demanda de tecnologías, bienes y servicios verdes, generando el potencial de nuevas oportunidades de empleo. Bolivia ha tenido problemas de calidad y cantidad exportables, debemos obtener segmentos de mercado donde nuestras ventajas competitivas así nos lo permitan; el gobierno debe apoyar al sector productivo.

Confianza. Impulso de la confianza del inversionista por medio de una mayor previsibilidad y estabilidad con respecto a la manera en que los gobiernos lidian con los problemas ambientales de envergadura. En este punto, tenemos amplio espacio para mejorar las condiciones y seguridad jurídica a cualquier inversor.

Estabilidad. Condiciones macroeconómicas más equilibradas, menor volatilidad de precios de los recursos y apoyo de la consolidación fiscal mediante, por ejemplo, la revisión de la composición y la eficiencia del gasto público, así como el aumento de los ingresos al ponerle precio a la contaminación.

También puede reducir los riesgos de sufrir impactos negativos al crecimiento de:

Estrangulamientos de recursos que hacen más costosa la inversión, como la necesidad de una infraestructura intensiva en capital cuando la oferta de agua escasea o la calidad de la misma disminuye (por ejemplo, equipo de desalinización). A este respecto, la pérdida de capital natural puede exceder las ganancias generadas por la actividad económica, debilitando la capacidad de sostener el crecimiento futuro. Se debe dejar de lado las practicas de fomento/subsidio a las empresas estatales, pues no solo quitan recursos para las verdaderas áreas de ‘injerencia’ publica: salud, educación, infraestructura caminera; y dejar al sector productivo nacional competir por mejores mercados y volúmenes sostenibles.

Los desequilibrios en los sistemas naturales también aumentan el riesgo de que haya efectos más profundos, abruptos, muy perjudiciales y potencialmente irreversibles, como ha sucedido con algunas reservas de peces y como podría ocurrir con el daño a la biodiversidad bajo un cambio climático constante. Los intentos de identificar los posibles umbrales sugieren que en algunos casos –el cambio climático, los ciclos globales de nitrógeno y la pérdida de biodiversidad– éstos han sido ya excedidos.

Según el Banco Mundial, en su informe Crecimiento Verde Inclusivo en América Latina y el Caribe:

América Latina tiene la mayor proporción de su población viviendo en áreas urbanas—un 80%—, así como una de las tasas de motorización (y el gobierno de Bolivia permitió el ingreso de vehículos chatarra/contaminantes en proporciones gigantescas, el contrabando continua) más altas del mundo —un aumento de 4,5% anual—, dos amenazas potenciales a los recursos naturales, que si bien aún son muy vastos, se han venido mermando a pasos agigantados en las últimas dos décadas.

El BM señala que entre los retos en la región en materia rural está el conseguir un equilibrio entre la expansión agrícola y la deforestación. En este sentido, el informe resalta que si bien la expansión agrícola y las actividades extractivas han propiciado un retroceso alarmante de los bosques, muchos países han establecido áreas de protección, que cubren actualmente un 10,5% del territorio regional, casi el doble de lo que existía hace 20 años.

Si bien Bolivia cuenta con un área importante dedicada a Parques Nacionales, Estaciones de Biosfera y Áreas de Manejo Natural Integrado, la realidad es que la invasión a esas áreas para la extracción maderera no sostenible y cultivos de coca relacionados directamente con el narcotráfico están produciendo daño irremediable en dichas zonas. El TIPNIS, Parque Carrasco y Madidi son los mas afectados.

El crecimiento económico verde es una alternativa viable, en lugar de estrictos objetivos para reducir gases de efecto invernadero. Sin embargo, necesita mayor prioridad, puesto que el mundo necesita llegar a un acuerdo para combatir el cambio climático, plazo al 2015.

A pesar de la creciente evidencia científica de un calentamiento mundial, las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando y las conversaciones de las Naciones Unidas encaminadas a hacer algo al respecto están en movimiento a un ritmo glacial, lento, donde las presiones y posturas ideológicas retrasan las acciones necesarias.

Años de conversaciones no han podido ofrecer un acuerdo para reemplazar el Protocolo de Kyoto, que establece metas de emisiones para las Naciones industriales. Y a pesar del acuerdo del año pasado para establecer un fondo para recaudar ayuda para las naciones pobres y ayudarles a lidiar con los efectos del cambio climático, tomó hasta mediados de junio 2012 el decidir quien se sentaba en su panel de administración.

“Va a ser muy difícil llegar a un acuerdo antes de 2015,” dijo Robert Stavins, director del programa de economía ambiental de Harvard. Dijo que nuevos enfoques eran necesarios para permitir un crecimiento económico que no dañe el medio ambiente.

Este es el estado actual de la temática ambiental a nivel mundial. Bolivia, sin mayor esfuerzo podría empezar a tomar medidas que vayan hacia un crecimiento verde sostenible, por nosotros y por ende el mundo entero.

Acerca de David J. Lozano

Economista ambiental con experiencia en alta gerencia para proyectos/programas de desarrollo sostenible y RSE.

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